A mí, con el cuerpo de coloso, la voz de niebla, piel de desierto, uñas de piedra, cara de manantial, manos de costurera, pestañas de árbol, labios de café, barba de hombre, pechos de mujer, muslos de abundancia, piernas de mástil, pies de arrepentimiento, ojos antiguos, sonrisa forzada, tobillos inflamados, espalda desviada, brazos generosos, antebrazos mezquinos, ideas compuestas, nociones mentirosas, amor quebrado, felicidad pactada, melancolía silenciosa, tristeza acompañada, hábitos enfermos, vicios pendejos, momentos trascendentales, intransigencias sublevadas, rebeliones contenidas, ganas de voltear el estómago, sentimientos encontrados, conflictos de interés, libros vívidos, sonidos tácitos, espacios muertos, desesperación menuda, dolor constante, sufrimiento olvidado; (tomo una bocanada de aire) me hace falta un corazón.
territorio interior
12.23.2008
12.10.2008
como el titanic
Conocí a una mujer hace unos semestres, bellísima. De ojos grandes y verdes, rubia, de piel de marfil y una femeneidad reseca, pero irresistible. Una de esas personas que visten siempre de negro, con maquillaje pálido y que renuncian a la naturaleza tiñéndose el cabello de color negro azabache. Incluso usa un par de botas tipo militar casi hasta la rodilla.
Es uno de esos seres, que al verlos, sabes que su vida está llena de significados e ideales. No porque se vista diferente, si no porque su personalidad lo grita en cada palabra que se le resbala.
Después de compartir varias clases con ella, me atreví a hablarle; más bien mis ansías toxicómanas y las de ella nos unieron por medio del cigarro en una amistad de paso. Y como siempre, hay que agregar a esa gente a la agenda universal (el MSN).
Al principio no le tomé importancia a su presencia en mi lista de contactos, hasta que noté que su nick siempre contenía la misma frase; un dato revelador y muy intenso: El sufrimiento es permanente, aislado y oscuro y posee la naturaleza de lo infinito.
No sé si sea por lo que me ha contado de sus dolencias físicas (sufre de algunos problemas de la columna) y diversos desmanes familiares y de amor que no van más allá de lo normal. Pero esa frase parece haberla marcado.
Realmente nunca entendí el porqué de aquel dramatismo y la constancia de aquel elemento en su nick (lo conserva aún). Bueno, al menos no hasta el día de hoy.
Es uno de esos seres, que al verlos, sabes que su vida está llena de significados e ideales. No porque se vista diferente, si no porque su personalidad lo grita en cada palabra que se le resbala.
Después de compartir varias clases con ella, me atreví a hablarle; más bien mis ansías toxicómanas y las de ella nos unieron por medio del cigarro en una amistad de paso. Y como siempre, hay que agregar a esa gente a la agenda universal (el MSN).
Al principio no le tomé importancia a su presencia en mi lista de contactos, hasta que noté que su nick siempre contenía la misma frase; un dato revelador y muy intenso: El sufrimiento es permanente, aislado y oscuro y posee la naturaleza de lo infinito.
No sé si sea por lo que me ha contado de sus dolencias físicas (sufre de algunos problemas de la columna) y diversos desmanes familiares y de amor que no van más allá de lo normal. Pero esa frase parece haberla marcado.
Realmente nunca entendí el porqué de aquel dramatismo y la constancia de aquel elemento en su nick (lo conserva aún). Bueno, al menos no hasta el día de hoy.
Está mañana a las 4 am sufro de manera permanente, aislada, oscura e infinita. Sufro con las ganas con las que alguna vez di un beso y con el valor que alguna vez tuve para cambiar el mundo.
Lloro espiritualmente mi falta de fe y condeno no vivir en la ceguera que los demás se han adjudicado para seguir existiendo. Llueve en mi cuarto cuando, como la Reina del Pacífico, digo que no me voy a levantar mañana, y me levantó.
Vivo de manera indeleble este nuevo paraje de aceptación y valentía; y decidó, que aunque no parece a ver justicia divina en ésta jaula de locas, pretendo vivir con la cabeza alzada y el cuello rígido por siempre.
No hay razones místicas, ni deseos y ambiciones. Es sólo que, no puedo hacer más, nada más que seguir viviendo y viajando contra marea. No puedo hacer más que tirarte con mis ideas y resistirme a los cambios que me propongas.
No voy a hacer más que navegar ostentosamente entre los tempanos helados creyendo que nada me va a hundir. Porque tengo la coraza bien puesta, y voy a coexistir con este dolor.
Pienso fusionarme con este sufrimiento, con eso que llaman un corazón roto; una conciencia vacía y un resentimiento demasiado humano.
No me quedá más que perderme en un abismo de tristeza y lágrimas, diría la Selena. ¿Y porqué no? Si ha sido lo más real que he sentido en meses.
Lloro espiritualmente mi falta de fe y condeno no vivir en la ceguera que los demás se han adjudicado para seguir existiendo. Llueve en mi cuarto cuando, como la Reina del Pacífico, digo que no me voy a levantar mañana, y me levantó.
Vivo de manera indeleble este nuevo paraje de aceptación y valentía; y decidó, que aunque no parece a ver justicia divina en ésta jaula de locas, pretendo vivir con la cabeza alzada y el cuello rígido por siempre.
No hay razones místicas, ni deseos y ambiciones. Es sólo que, no puedo hacer más, nada más que seguir viviendo y viajando contra marea. No puedo hacer más que tirarte con mis ideas y resistirme a los cambios que me propongas.
No voy a hacer más que navegar ostentosamente entre los tempanos helados creyendo que nada me va a hundir. Porque tengo la coraza bien puesta, y voy a coexistir con este dolor.
Pienso fusionarme con este sufrimiento, con eso que llaman un corazón roto; una conciencia vacía y un resentimiento demasiado humano.
No me quedá más que perderme en un abismo de tristeza y lágrimas, diría la Selena. ¿Y porqué no? Si ha sido lo más real que he sentido en meses.
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fantasmas de madrugada
11.18.2008
vivir, luego escribir
Hace algunos años yo tenía dos convicciones claras en mi vida: frecuentar lo más posible un café, que era como mi pequeño refugio de irrealidades y empezar mi carrera de escritor. Era una época de cambios y de vocaciones nuevas que empezaban a trazar un mundo cada vez más irregular; comparado al pensamiento en línea recta que me caracterizaba.
Entre esas figuras me encontraba en acaloradas discusiones de artes escénicas, literatura, la realidad mexicana, el desenvolvimiento individual, los sentimientos y demás joterías de café; viviendo al unísono del humo que exhalaban prominentes figuras artísticas locales y pretenciosas.
Quién diría que años después los vería como un montón de drogadictos sin causa; pero en ese tiempo mi joven mente sólo atinaba a las más empíricas respuestas y estereotipos sociales.
Recuerdo perfectamente una tarde, cuando una mujer de esas bien sonorenses: de amplia sonrisa y cadera, de senos redondos y cintura apunto de romperse incursionó en mis ganas de escribir. Ella había estudiado letras en Puebla y ahora llevaba varios años estudiando teatro en el ejido, tenía la cabeza desarrolladísima para ser mexicana y haber cometido el pecado social de ser del "sexo débil."
"Mira Jorge, yo siento que esta novela que escribo es perfecta, porqué conozco a mis personajes, sé como cojen, como hablan, como viven, como aman. Es como si cada uno de ellos fuera parte mía, insignia de todo lo que he vivido. ¿Qué es lo que quieres escribir tú?"
Lo dijo con tal fuerza, con tal seguridad; que me estremeció la idea de reconocerme a mi mismo a través de mis escritos. De al menos ponerle un lunar mío al protagonista o alguna desventura a su amante. Pero me preocupaba no haber vivido lo suficiente como para imprimirle realidad a un hecho construído a través de la ficción.
A la vuelta de los años el problema es que, ahora que conozco mi sexo, mi voz, mi vida y mi forma de amar; no sé que quiere compartir o cómo contestar a esa pregunta.
Supongo que hay que hacerse viejo para saberlo todo y luego escribirlo.
Entre esas figuras me encontraba en acaloradas discusiones de artes escénicas, literatura, la realidad mexicana, el desenvolvimiento individual, los sentimientos y demás joterías de café; viviendo al unísono del humo que exhalaban prominentes figuras artísticas locales y pretenciosas.
Quién diría que años después los vería como un montón de drogadictos sin causa; pero en ese tiempo mi joven mente sólo atinaba a las más empíricas respuestas y estereotipos sociales.
Recuerdo perfectamente una tarde, cuando una mujer de esas bien sonorenses: de amplia sonrisa y cadera, de senos redondos y cintura apunto de romperse incursionó en mis ganas de escribir. Ella había estudiado letras en Puebla y ahora llevaba varios años estudiando teatro en el ejido, tenía la cabeza desarrolladísima para ser mexicana y haber cometido el pecado social de ser del "sexo débil."
"Mira Jorge, yo siento que esta novela que escribo es perfecta, porqué conozco a mis personajes, sé como cojen, como hablan, como viven, como aman. Es como si cada uno de ellos fuera parte mía, insignia de todo lo que he vivido. ¿Qué es lo que quieres escribir tú?"
Lo dijo con tal fuerza, con tal seguridad; que me estremeció la idea de reconocerme a mi mismo a través de mis escritos. De al menos ponerle un lunar mío al protagonista o alguna desventura a su amante. Pero me preocupaba no haber vivido lo suficiente como para imprimirle realidad a un hecho construído a través de la ficción.
A la vuelta de los años el problema es que, ahora que conozco mi sexo, mi voz, mi vida y mi forma de amar; no sé que quiere compartir o cómo contestar a esa pregunta.
Supongo que hay que hacerse viejo para saberlo todo y luego escribirlo.
el lenguaje del adiós
Cierren puertas y ventanas que hay viene el desamor. Llega la autoderrota, la aceptación y la vulgar adaptación. Se acerca sigiloso el no-hacer-lo-que-uno-quiere y se retrasa un poco el corazón.
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adios al pasado desamor
10.28.2008
la elefanta
Camila Sagastume era una mujer de sociedad: madre de familia y maestra de su propia academia de canto. Una señora de esas de verdad que hacia todo por sus hijos, su marido, su casa y su academia.
La vida la llevó por tal sendero que terminó convertida en un objeto de culto, con el apodo de "la elefanta". Todo comenzó cuando trato de instruir a sus hijos los buenos hábitos de comida, desarrolló tal sistema que ella misma podía comerse todo y verduras sin jamás llenarse. Más o menos como un pozo sin fondo, pero de una elegancia y paciencia extrema al deglutir.
Tenía una cara hermosa y unas manos delicadas como la seda, tanto, que al competir en el concurso de glotones con Aureliano Segundo; este se debatía si prefería ganar la corona plato tras plato o sábana tras sábana en la cama.
Era tanta su gracia, que se podía olvidar por segundos su ancho cuerpo y regordeta presencia; ignorar el retumbar del suelo a su paso y concentrarse en sus maneras femeninas.
Estoy pensando en cambiarme el apellido a Sugustume y hacer oficial el cambio de hombre a tótem o bestia. Todo depende del encuadre.
La vida la llevó por tal sendero que terminó convertida en un objeto de culto, con el apodo de "la elefanta". Todo comenzó cuando trato de instruir a sus hijos los buenos hábitos de comida, desarrolló tal sistema que ella misma podía comerse todo y verduras sin jamás llenarse. Más o menos como un pozo sin fondo, pero de una elegancia y paciencia extrema al deglutir.
Tenía una cara hermosa y unas manos delicadas como la seda, tanto, que al competir en el concurso de glotones con Aureliano Segundo; este se debatía si prefería ganar la corona plato tras plato o sábana tras sábana en la cama.
Era tanta su gracia, que se podía olvidar por segundos su ancho cuerpo y regordeta presencia; ignorar el retumbar del suelo a su paso y concentrarse en sus maneras femeninas.
Estoy pensando en cambiarme el apellido a Sugustume y hacer oficial el cambio de hombre a tótem o bestia. Todo depende del encuadre.
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